Cap.2 | Andrés Carne de Res y la noche bogotana

20 Ago

El circuito por la noche de Bogotá se convierte en un viaje de tramo corto y destino impredecible cuando una es invitada a “Andrés Carne de Res”… El nombre suena raro, siendo argentina y extremadamente carnívora es dificil no pensar en que la invitación se remite a un restaurante donde algún chef colombiano intentará simular un asado hecho a base de vaca colombiana con virus de vaca loca, o un bife de chorizo importado de algún país limitrofe o lejano. Mi imaginación creó toda la escena que podía suscitarse y me imaginé masticando a duras penas un simil carne de res, e improvisando una cara de “mmmm riquisimo”  para complacer a los anfitriones.

Para mi grata sorpresa, todas las escenas Dantescas que mi trastocada mente había creado se desvanecieron cuando, llegando a la pequeña ciudad de Chía (un pequeño municipio ubicado a 3km de Bogotá), una caravana de autos y gente a pie hacía fila para entrar a Andrés Carne de Res…

Luces rojas de neón, cebras de madera paradas en dos patas señalando el paso peatonal, canastos con zapatos que algún visitante perdió vaya uno a saber en qué estado, molinos de viento con luces de neón a tono con la cartelería… Que linda estimulación visual!! Ya en la puerta me di cuenta de que iba a ser una gran noche. Sin conocer muchos lugares fuera de mi país éste, sin duda, me recibía de una forma nueva y extravagante.

El plato de la noche fue el Patacón, una comida a base de plátano frito al cual se le incorpora queso o salas picante o chicharrón o cualquiera de las variedades que la carta del lugar ofrezca. En Argentina comemos plátano (banana, bah) como fruta y en algunos postres, pero como plato salado no se acostumbra… y es muy rico! Un sabor nuevo y raro, me gustó mucho!

Pasada la etapa Patacón, comenzó el reconocimiento de terreno.

Los bogotanos (supongo que todos los colombianos) beben mucha aguardiente y eso les da coraje para salir a “rumbear” y pasar una noche chébere. Llenan una taza chiquita (como las de café) con aguardiente, brindan, beben y luego comen alguna fruta como mango o limón o coco o una muy chiquita llamada uchuva, una fruta exótica chiquita, naranja,semi-dulce, semi-amarga que combina muy muy bien con la bebida.

Luego del patacón, luego del aguardiente, luego de la uchuva, no se pudo evadir las invitaciones y los argentinos salimos a la pista demostrando que tenemos onda, pero nada de Caribe y muy poco ritmo en las venas (si lo comparamos con los colombianos, claro está). Con movimientos poco hortodoxos moví las caderas al ritmo de la rumba, la salsa y el vallenato (si, con V), un género musical autóctono de la Costa Caribe de Colombia. No voy a alardear con respecto a mis caderas, pero algún que otro colombiano hizo gratas menciones sobre las mismas. La noche transcurrió entre aguardientes, Club Colombia y rumbas, siendo las 2am finalizó el recorrido por Andrés (vale aclarar que la “noche” comenzó a las 20hs).

Indudablemente los colombianos saben disfrutar la noche y Andrés Carne de Res tiene todo lo necesario para que turistas y locales pasen una excelente noche. Me remito a los videos e imágenes.

Hasta la próxima,

Daria

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